EMEUB 7

 

Capítulo 7

 

Min Ah puso música y la tarareó durante todo el camino. Abrió la ventana y un frío viento ingresó, asomó su cabeza y vio que un extraño automóvil estaba estacionado cerca del orfanato, a simple vista se ve que es costoso.

- Mira hermano.

- Lo veo.

La expresión de Yeong In se endureció cuando vio el automóvil. «¿Habrán venido a buscarme los prestamistas?». Estacionó el automóvil, bajó rápidamente e ingresó en el orfanato. Los niños que estaban jugando ruidosamente en el jardín corrieron hacia Yeong In y le abrazaron.

- ¡Hermano!

- ¡Hermano Yeong In!

Acarició la cabeza de los niños y vio que había un hombre desconocido parado frente al recibidor. El hombre usaba un traje y tenía una postura erguida como militar, miró con atención a Yeong In e inclinó su cabeza para saludarle. Yeong In desconcertado respondió el saludo.

Entonces, un hombre extraño apareció mientras la puerta corrediza del recibidor se abría. Era delgado, usaba lentes y daba la impresión de ser estricto. Por suerte no parecía ser un prestamista. El hombre al ver a Yeong In le saludó cortésmente.

Su madre apareció detrás del caballero, este se volteó y le dijo que la volvería a visitar. El hombre nuevamente se despidió de Yeong In, subió al automóvil y desapareció.

- Mamá ¿quiénes son esas personas?

Min Ah le preguntó a su madre con un rostro lleno de curiosidad. Kim Eun Hye en lugar de contestarle, tomó el brazo de Yeong In y lo metió a casa. En el recibidor estaba su abuela tomando una siesta, junto a ella está la pequeña mesa de la cocina dónde hace poco el visitante había tomado té.

- ¿Qué sucede? Las personas de hace un momento ¿vinieron a buscar al tío?

- Es un conocido del abuelo.

Es extraño. Han pasado décadas del fallecimiento del abuelo.

- ¿Del abuelo?

- Si. Yo tampoco sé que está pasando.

Confundida, se sentó en el comedor, se sirvió agua fría y se la tomó.

Debido a los problemas con su cuñado, alarmada recibió la visita. Esta le dijo que el predecesor de la compañía había sido un viejo amigo de su suegro y que había recibido ayuda de este y ahora él había venido para regresar el favor

Se alarmó al recibir la visita inesperada, debido a los problemas con su cuñado, pero esta le dijo que era un viejo amigo de su suegro. Le contó el motivo que incentivo su visita; le dijo que el predecesor de su compañía recibió gran ayuda de su suegro y ahora el había venido para regresar el favor.

Kim Eun Hye se sorprendió. Su suegro lleva diez años de fallecido y nunca escuchó nada sobre esa historia, ni su esposo lo mencionó. Le preguntaría a su suegra, pero con su salud mental actual ya no tiene recuerdos, ha regresado a sus 20’s así que no sabrá.

Y lo más extraño de todo…

Miró a Yeong In con un rostro confundido.

- ¿Qué sucede?

- Preguntó por ti.

- ¿Por mí?

- Me preguntó si eras omega.

Miró el semblante de hijo después de mencionarlo. La probabilidad de que un alfa y un omega dieran a luz a un beta era ínfima, sin embargo, fue el caso de Yeong In quien había vivido 18 años creyéndose omega, hasta que fue diagnosticado como beta. Una y otra vez fue al hospital a examinarse. Sentía que el cielo se le caía. Fueron tiempos difíciles para él debido al repentino cambio.

Sin embargo, no tuvo tiempo de lamentarse ya que antes de que pudiera aceptar su realidad, su esposo falleció en un accidente. El corazón de Kim Eun Hye se rompía de solo pensarlo.

- Yeong In Ah…

Lo miró afligida, sin embargo, Yeong In no le dio importancia.

- No te preocupes. Eso ya no me importa ahora.

Mientras lo decía con tranquilidad, Kim Ha Jun vino a su mente. Para aliviar su frustración fue por agua fría y al abrir la puerta apareció su abuela. Al verlo, regresó su memoria junto al vigor en su mirada. Extendió sus brazos hacia Yeong In.

- ¿Cuándo llegó nuestro Yeong In?

Yeong In se agachó y puso su rostro en el pequeño hombro de su abuela mientras ella le daba unas palmaditas. Parece que se ha olvidado de la visita le hizo hace unos días.

Yeong In acarició el rostro de su abuela y sonrió. La extraña mucho.

- Vine porque la extrañaba, Sra. Kim Min Ya.

Ella golpeo su brazo y le dijo – No te burles de tu abuela. Por qué me llamas Kim Min Ya, soy Kim Ok Ran – Al ver que recuerda su nombre parece que tiene su memoria íntegra. Aprovechando que su memoria regreso, Kim Eun Hye quiso preguntar sobre su suegro. Los párpados arrugados de Kim Ok Ran se distorsionaron cuando le preguntaron si sabía.

- No lo sé.

- Por favor, piénsalo detenidamente.

- ¿Uhm?

Aunque lo pensó por mucho tiempo no se acordó de nada. Kim Eun Hye suspiró ligeramente. Le resulta engorroso haber llegado tarde a esta familia y no haber conocido en persona a su suegro.

 

- ¿Beta?

El rostro del presidente Kim se endureció mientras escuchaba al secretario Yoon. Recuerda que Ryu Dok Gu es alfa y su esposa es una omega. Tuvieron dos hijos y ambos son alfas. Sin embargo ¿nació un beta?

- Al nacer, fue diagnosticado como omega pero se manifestó como beta. Es un caso raro, sin embargo, no es que no haya ninguno de estos casos.

El presidente volvió a leer el documento. El documento aún dice “omega”.

- Supongo que en ese momento y debido a sus problemas familiares, no pudo corregirlo. Incluso la mayoría de las personas lo perciben como un omega.   

- Uhm… el presidente Kim se sumergió en sus pensamientos. Al pasar de documento, sus ojos se agrandaron ligeramente. ¿Ambos se graduaron de la misma preparatoria? Era la misma escuela donde asistió Kim Ha Jun durante su recuperación, pensó. El secretario Yoon miró su expresión he inmediatamente le explicó.

- No estaba en la misma clase de Kim Ha Jun. Le preguntaré al mayordomo, aunque parece que ambos no se conocen.

El presidente Kim le dijo que lo dejara así. Aunque se conozcan, con que no sean enemigos está bien.

- Secretario, Yoon.

- Si, presidente.

- Este amigo… ¿dónde dijiste que trabaja?

- Es dueño de una tienda de tattoos en Itaewon.

- ¿Tattoos?

- Trabaja haciendo tatuajes.

- Uhm…el presidente Kim se ensimismó en sus pensamientos. Es una pena que no sea omega, pero si lo piensa de otra forma, es mejor. De todas formas, Kim Ha Jun no le entregará su corazón a su cónyuge.

- Han impedido que Ha Jun deje el país ¿verdad?

- Si.

El presidente Kim se retiró sus lentes, se recargó en la silla y miró la fotografía de Ryu Yeong In. Es un hombre bastante guapo, que, al unirlo junto a Kim Ha Jun, construyen una imagen admirable. Giró su cabeza y puso su atención en el secretario Yoon.

- Deja libre mi agenda mañana por la tarde. Tengo que verlo con mis propios ojos.

- ¿Qué dijo?

- Es un desastre. Desconocía que había hecho algo así, director. Me ha buscado desde en la mañana y a duras penas lo detuve.

- Está bien. Déjalo que nos busque. En esta ocasión veremos de quien es la culpa.

Ha Jun olfateó brevemente el aroma del té y suspiró. Tuvo pesadillas toda la noche, por lo que no pudo dormir, y hoy por culpa de cierto actor, ha estado molesto desde temprano. Aunque este actor le ocasiona usualmente dolores de cabeza, desde hace unos días surgió un problema diferente, ya que el actor cambió de agencia.

- Revisemos el contrato y rescindámoslo. Tenemos bastantes motivos que ya no podemos pasar por alto. 

- ¿Lo dice enserio?

- ¿Crees que estoy bromeando?

Ha Jun respondió con frialdad y Doo Young guardó silencio. Usualmente actúa como un playboy, pero a veces es frío como un témpano de hielo. Aunque parece ser cercano a todos, sin saberlo, traza una línea y si alguien la cruza, la corta sin piedad.

Sin embargo, hoy hay algo diferente en el temperamento de Kim Ha Jun; nada parece agradarle. Tiene los ojos hundidos y es obvio que no pudo dormir.

- Ayer ¿tuvo insomnio?

- Si.

- ¿Por qué?

- Debido al enojo del viejo.

Ha Jun bajó la mirada y se quitó los lentes. «Miente… si me mantengo diciendo que no me casaré se detendrá. Siempre ha sido así. El abuelo ya falleció, pero si mi abuela se mantiene de mi lado, mi padre no podrá hacer lo que quiere» pensó.

Pero hubo una razón más por la que no pudo dormir. Él raramente sueña, pero ayer tuvo una pesadilla. Han pasado más de diez años, pero todo es tan vívido como si fuera ayer, tal vez se debió a que vio su rostro.

Ha Jun llamó a Doo Yeong, que estaba sentado frente a él.

- Doo Yeong Ah.

- Si, director.

- Esto le pasó a un amigo.

- Si.

- Este chico, se encontró en la calle a su exnovio el otro día. Sin embargo, su exnovio primero le sonrió y luego lo saludó.

- Puede pasar…

- Pero terminaron muy mal.

- ¿Por qué terminaron?

La mirada de Ha Jun se ensombreció y luego se recuperó.

- No necesitas saber.

- Ah…

- Pero mi amigo, en ese momento le dijo ¿Quién es usted?

Doo Yeong tan pronto lo escuchó frunció el entrecejo, suspiró y dijo – Ah –

- Fue un idiota ¿verdad?

- Si.

- …

- ¿Es todo?

Sin saber que Ha Jun le estaba mirando, Doo Yeong agregó:

- En lugar de hacer eso, le hubiera saludado fríamente. Eso habría estado mejor ¿verdad?

- Realmente la regó. ¿Quién es usted? Ya no es un niño. ¡Ah! Ese amigo suyo debería cubrirse con una sábana y ocultarse.

- …

- ¿Director?

Ha Jun levantó sus cejas.

- ¿No tienes trabajo?

- ¿Perdón?

- Te estoy preguntando si tienes tiempo libre para estar platicando conmigo.

Doo Yeong miró desconcertado a Ha Jun, ya que fue él quien le habló y ahora de pronto lo regaña. Ha Jun se puso de pie sin decir nada, miró en su escritorio, tomó varios documentos y se los arrojó. Doo Yeong le miró perplejo y abrió su boca al ver la pila de documentos.

- ¿Qué es todo esto?

- El reporte de ventas del año pasado está incorrecto.

Tonterías. Doo Yeong puede ignorar varias cosas, pero en su trabajo es muy minucioso.

- ¿En qué parte?

- ¿Cómo voy a saberlo? Tú tienes que encontrar el error.  

Hace un momento estaban hablando sobre su amigo, no puede entender por qué de pronto se puso así. Doo Yeong miró al mezquino Ha Jun. Atónito, tomó los documentos uno por uno, sacudió su mano despidiéndose y salió.

Cuando intentaba salir, Kim Ha Jun lo llamó otra vez – Hey… Doo Yeong Ah… - Su voz era amable. Esperanzado volteó, pero él dijo algo raro.

- Así que tú no habrías hecho eso ¿verdad?

- ¿Perdón?

- Haber sido frío al encontrarse nuevamente.

- ¡Ah! Es suficiente. Me voy.

Doo Yeong frunció sus cejas y se volteó malhumorado. «De verdad… ¿Qué le sucede?».

 

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