EMEUB 5
Capítulo 5
- ¿Acaso no estás en aprietos por
mi culpa?
- ¿Aprietos?
Kim Soo Ra inadvertidamente se
presentó en la empresa de Ha Jun, pese al escándalo de la semana pasada. A
decir verdad, ese día, su encuentro fue por cuestiones meramente laborales,
pero debido a que fue en un hotel y que su compañero fue Kim Ha Jun hizo que
las cosas fueran un caos.
Últimamente, Kim Ha Jun ha
estado recibiendo mucha atención, como si fuera una celebridad. Él es un guapo
alfa dominante, hijo de un magnate y presidente de una compañía de
entretenimiento. El interés creció día con día debido a su recatada apariencia
y también, a que su padre, Kim Man Ho dejó la administración para saltar a la
política.
- Mi ex se comunicó conmigo. Me preguntó que
cuál era mi relación contigo.
Kim Soo Ra sonrió nerviosamente.
Tan pronto como salió el escándalo, su exesposo, quien la engañó y le solicitó
el divorcio, la llamó y se volvió jodidamente loco. Él actuó descaradamente
cuando la engañó y ahora sin derecho alguno, se enoja.
- ¿Entonces, van a
reconciliarse?
Ante la pregunta de Ha Jun,
Kim Soo Ra alzo el ceño.
- ¿Está loco? Presidente,
usted me dijo que las personas no cambian.
- Bien pensado. No te
relaciones con personas que te han traicionado.
- Suena como una persona que
ha sufrido una traición.
Ha Jun sonrió amargamente al
recordar el rostro de alguien. Justo en ese momento sonó su celular, era Lee
Doo Yeong, su compañero de universidad que trabaja para él. Recientemente había
encontrado a su persona ideal; ayer armó un alboroto y pidió un día de
vacaciones, por lo que no fue a trabajar.
De algún modo no tuvo un buen
presentimiento y efectivamente, tan pronto respondió, escuchó una voz llorosa.
- Presidente. Por favor,
ayúdeme.
Yeong In estaba tirado en el
sillón mirando la tarjeta de presentación.
«Avísame si necesitas ayuda.
Yo te ayudaré, tanto material como emocionalmente.»
El rostro del director Choi
(al que había visto hace unos días) iba y venía, con una mirada que irradiaba
deseo. Yeong In sacudió su cabeza con fuerza – ¡Ah! ¡Maldición! – aunque le
urge el dinero, no haría eso. Metió la tarjeta de presentación en su bolsillo y
cubrió su rostro.
Preguntó en todos los lugares posibles,
pero no pudo dar con el paradero de su tío. Es más, quedó asombrado al escuchar
sobre la cantidad de deudas que tiene. Simplemente preferiría arrojarlo en
prisión. Incluso si dispone de su tienda, el depósito en garantía de la casa,
sus ahorros o un préstamo no sería suficiente.
Sentía que su cabeza se
desgarraba por dentro. Una preocupada Da Hye se le acercó.
- ¿Estás bien?
Yeong In dejó salir un largo
suspiro. Los penosos días continuaron incluso después de llegar a Seúl y no ha
sido capaz de dormir. Da Hye le llevó el jugo y sándwich que compró en la
mañana.
- Come, si sigues así morirás.
🏢
Yeong In que estaba tirado en
el sillón, se paró de un salto y se sentó.
- ¿Debería ir a hacerme un
exorcismo?
- Eres el hijo de un pastor,
deja el exorcismo, mejor demanda a tú tío. Eso sería más rápido.
Yeong In golpeo su cabeza
contra la mesa al escuchar las palabras de Da Hye. «Simplemente voy a golpear
mi cabeza con fuerza y morir.» Exhaló con energía. Un celular que estaba sobre
la mesa sonó, ella lo agarró y se lo llevó a Yeong In.
Al revisar el número
telefónico no lo reconoció. Decidió tomar la llamada ya que ha estado pidiendo
dinero prestado por aquí y por allá.
- ¿Diga?
- Hyung. Hola. Soy Jin Sun.
- ¿Quién?
- Park Jin Sun…
Al escuchar la voz recordó
quién era Park Ji Sun, su cabello amarillo y su motocicleta. Era el idiota que
perseguía a Min Ah. Pero por qué de pronto… una sensación de ansiedad le
comenzó por la espalda y le abrumó. Su boca se abrió con dificultad y antes de
preguntarle por el motivo de su llamada…
- Lamento llamarte así de
pronto. Es solo que no he podido contactarme con Min Ah.
- ¿Qué quieres decir?
- Me dijo que iría a Seúl a
vender su uniforme escolar, pero no contesta mis llamadas.
Yeong In se levantó de golpe al
escuchar la historia del uniforme escolar.
- ¿Uniforme escolar?
- Ah… sobre eso… conoció a una
persona a través de las redes sociales y esta le dijo que compraba los
uniformes usados de los estudiantes. Iba a reunirse con esta persona para
vendérselo…
Según este chico, Min Ah se saltó
las clases para reunirse con la persona que compra uniformes escolares usados,
pero no ha podido contactarse con ella desde hace varias horas. El color en el
rostro de Yeong In desapareció.
- Entiendo. Primero voy a
colgar.
Tan pronto colgó, llamó a Ryu
Min Ah pero no contestó. Tras varios intentos fallidos, se apresuró a abrir la
aplicación de rastreo que le había instalado previamente por si acaso. Después
de abrir la aplicación, esta ubicaba a Min Ah en Seúl.
Yeong In se levantó de su
lugar de un salto y tomó su abrigo. Da Hye que estaba sentada en el lado
contrario lo miró interesada.
- ¿Qué ocurre?
- Viniste en scooter ¿verdad?
Préstamelo un momento.
Yeong In tomó la llave del
scooter de Da Hye y salió hecho una bala. Su corazón latía con fuerza y sus
manos se resbalaban al intentar arrancar para ponerse en marcha. «Tengo un
carácter fuerte, rebelde y violento, así que no es la gran cosa» pensó. Sin
embargo, al arrancar y contrario a su pensamiento, sus manos siguieron
temblando.
🏡
Un olor pestilente atravesó su
nariz, Ha Jun miró con desagrado el número 503 de la habitación y sin utilizar
sus manos, golpeó la parte inferior de la puerta con la punta de su pie. Un
poco después, Doo Yeong abrió la puerta tapándose solo con una toalla y gritó
de felicidad.
- ¡Presidente!
Ha Jun molesto, miró a Doo
Yeong de la cabeza a los pies y le arrojó la bolsa con las compras que hizo
para él. Es patético, no escuchó a su intuición y la persona con la que estuvo huyó
con su reloj, su ropa y todo su dinero mientras dormía.
- ¿Estás loco? ¿Cómo te
atreves a ordenarme que te traiga ropa?
Doo Yeong puso una cara
llorosa.
- Lo lamento. No pude
contactar a nadie más.
- Por eso deberías visitar con
frecuencia.
Doo Yeong apretó sus labios
con fuerza y no habló. “¿De quién es la culpa que no pueda reunirme con mis
amigos y que no haya visto la cara de mi familia en mucho tiempo? Claro, ser
saturado de trabajo día con día no es un aliciente, pero al menos le acompañan
las correspondientes recompensas económicas.”
Mientras Doo Yeong se cambiaba,
Ha Jun entró en la habitación y la examinó. Había un sillón de tela oscura, una
vieja mesa, unas cortinas y alfombras opacas, de las cuales desconocía cuándo
fue la última vez que las lavaron. Su rostro palideció y se desfiguró al
encontrar un preservativo debajo de sus pies.
- Tsss – chasqueó su lengua y
quiso salir. Caminó hacia la entrada preguntándose si accidentalmente se habían
adherido gérmenes en sus zapatos. Al salir, Ha Jun miró el oscuro pasillo y de
pronto escuchó un fuerte grito proveniente de algún lugar. Pensó que había sido
un error, pero lo volvió a escuchar. Caminó lentamente hacía el lugar de donde
venía el sonido y Doo Yeong que salió ya vestido lo siguió.
- ¿A dónde va? La salida está
por aquí.
Ha Jun no le contestó, siguió
caminando y se detuvo frente a la puerta de dónde venía el sonido. Doo Yeong se
acercó e inclinó su cabeza al notar algo extraño. Como si se hubiera aguantado,
el hombre que estaba dentro empezó a gritar.
- ¿Qué sucede? ¿Qué es este
terrible sentimiento?
Ha Jun le lanzó una mirada angustiada
tan pronto Doo Yeong terminó de hablar – Intenta llamar a la puerta – le dijo.
Doo Yeong puso una expresión de descontento, no sabía por qué tenía que tocar,
pero no pudo resistir la presión y llamó de mala gana.
El sonido se detuvo. Volvió a tocar,
todo estaba en silencio y no abrieron la puerta. Doo Yeong le suplicó a Ha Jun
que se fueran, pero él, puso su oído lentamente en la puerta.
- Ve a traer a alguien.
- Realmente… ¿tengo que hacer
eso?
- ¡Hey! - Lo amenazó con su
mirada y Doo Yeong se fue de mala gana a la recepción.
En medio del silencio, Ha Jun escuchó
brevemente el sonar de un celular y tomó esta oportunidad para tocar con más
fuerza – tok, tok, tok – Siguió el silencio, pero la puerta se abrió y se asomó
un hombre de aspecto sucio.
- ¿Qué quieres?
El hombre lo miró desafiante.
Ha Jun miró de reojo dentro de la habitación.
- Escuché un grito.
- Estoy pasando un momento
agradable con mi novia, así que piérdete.
- Tengo curiosidad por saber
si la joven de adentro piensa lo mismo.
- Ja – El hombre se rio y
reveló una mirada asesina.
- Vete, mientras aún soy
amable.
Estuvo a punto de cerrar la puerta,
pero Ha Jun metió su pie y la empujó. Como lo sospechó, la joven se encontraba desmayada
en la cama. Intentó acercarse a ella para comprobar su estado, sin embargo, el
hombre lo sujetó del brazo con violencia y lo jaló.
- ¡Hijo de Puta! ¿Estás loco?
¿A dónde crees que vas?
Ha Jun liberó su hombro de la
mano del hombre.
- ¿Acaso no está desmayada?
El hombre sacó una navaja del
bolsillo de su camisa. El imbécil esbozó una sonrisa.
- ¿Acaso no la ves? Está durmiendo.
¿Por qué no me haces caso?
Aunque vio el filo de la
navaja, Ha Jun mantuvo su expresión sin alteración alguna y entonces, descubrió
que había un uniforme escolar doblado a espaldas del hombre y frunció sus
cejas. “¿Será una estudiante? Este hombre parece tener más de cuarenta años” pensó.
- ¡Sal de aquí pendejo!
Ha Jun metió su mano en el bolsillo
de su pantalón y palpó el encendedor zippo que tenía ahí. El hombre golpeo su
pecho con el canto de la navaja.
- ¿Cuán tristes estarían tus
padres si murieras en un lugar como este? ¿Uhm?
Ha Jun miró la punta de la
navaja y sonrió con desánimo.
- No sé mi madre, pero mi padre
estaría encantado.
El hombre lució alterado y amenazante;
en ese momento, Ha Jun sujetó en su puño el encendedor y golpeó al hombre en la
mandíbula. Aunado al sonido del golpe, el hombre se tambaleó retrocediendo unos
pasos, Ha Jun no perdió esta oportunidad y lo pateó por la espalda. Escuchó como
el hombre se quebraba la mandíbula y caía desmayado en la alfombra.
Ha Jun sonrió ligeramente al
ver al hombre con los ojos en blanco y con espuma en la boca.
- ¿Ves? Estar dormido y estar
desmayado son dos cosas diferentes.
No obtuvo respuesta. Empujó al
hombre con su pie y luego se dio la vuelta para comprobar el estado de la joven
que estaba en la cama. La cual, hasta hace un momento había estado recostada
desmayada. Con rapidez recobró su conciencia, se levantó, se sentó y miró a su
alrededor.
- ¿Estás bien?
Sus mejillas estaban rojas como
si hubieran sido golpeadas. Al verla a detalle, se ve que es bastante joven. ¿Realmente
es una menor de edad? Pensó. Nuevamente le preguntó si se encontraba bien, el
rostro de la joven se llenó de miedo. Ha Jun retrocedió unos pasos y levantó
ambas manos.
- No me malinterpretes. Vine a
ayudarte.
La joven no podía cerrar su boca
y solo parpadeo.
- Si, si…
- Si? Eh… ¿Qué?
En ese momento Ha Jun se
percató de la presencia de alguien más y al voltear, lo primero que vio fue un
objeto redondo volando frente a él. Por instinto se inclinó e inmediatamente lo
evadió, sin embargo, un ávido puñetazo le rozó la mandíbula. Confundido por la
situación que se acaba de suscitar, Ha Jun capturó a su oponente del cuello y
le torció el brazo.
- ¿Qué haces? ¡Maldito!
De pronto, el difuso rostro de
su oponente apareció en su campo visual. Los ojos molestos de Ha Jun se
agrandaron y su corazón cayó hasta el piso.
- ¡¿Eh?!
Yeong In que empuñaba su casco
con ira, quedó atónito y bastante sorprendido. No podía ni parpadear, su casco
cayó al suelo y rodó.
- ¿Kim Ha Jun?
Ambos estaban unidos por el
brazo y el cuello, sin poder moverse.
- ¿Ryu Yeong In?
Es la primera vez que se
reencuentran después de once años.
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