EMEUB 4

 

Capítulo 4

 

“Préstamos rápidos”. Al ver la dirección anotada en la tarjeta de presentación fue a visitar la oficina del prestamista. Toc, toc. Llamó a la puerta y entró; unos hombres corpulentos estaban sentados en el sillón comiendo jajangmyeong. Su atención se posó en Yeong In.

- Vine a preguntar por la deuda del Sr. Ryu Dong Chan.

Cuando terminó de hablar, el horrendo hombre que estaba sentado en medio apartó su plato de jajangmyeon, se limpió la boca con la servilleta y se levantó de su lugar. A diferencia de los otros hombres, vestía un traje blanco que le hacía destacar e introdujo a su bolsillo un pañuelo color rojo intenso.

- ¿Eres el hijo de Sumawon?

Los hombres supieron quién era inmediatamente.

- Si.

- Viniste inmediatamente. Primero siéntate aquí.

Opuesto a lo que temía, el hombre fue cortés y le dio la bienvenida a Yeong In. Cuando se sentó, le preguntó si deseaba tomar té. A pesar de que se rehusó, el hombre le preparó una mezcla de café y le dio su tarjeta de presentación.

La tarjeta de presentación decía CEO Kim Chun Ho. El hombre estiró sus piernas cortas, sacó un cigarrillo, lo prendió y abrió el archivero mientras los hombres corpulentos comían y apilaban sus platos de jajangmyeon. Sacó el contrato y lo puso sobre la mesa.

- Veamos…aquí está. Hace nueve meses, Ryu Dong Chan solicitó un préstamo de 300 millones por concepto de fondo de negocio. Mire.

Yeong In miró el contrato para cerciorarse. En el contrato se encontraba el nombre de su abuela Kim Ok Ran, escrito con precisión, y los intereses que aceptaron están dentro de lo legal. En el momento en que revisó la firma e ID de su abuela, sus expectativas se derrumbaron rápidamente.

- El contrato fue hecho en persona con la propietaria del inmueble. Puedo mostrarle las cámaras de seguridad, si no puede creerme.

- Mi abuela tiene demencia. En ese momento ya no estaba en su sano juicio.

- Eso no es algo que debería discutir conmigo. Si fue así, debería poner a su tío tras las rejas. Yo también presentaré cargos por fraude.

Kim Chun Ho lo dijo casualmente. Pasó al siguiente apartado. Su tío pidió prestado dos veces más después de eso. A sus ojos, la deuda era mayor que el precio del inmueble donde está el orfanato. Los prestamistas no son tontos, es raro que se lo hayan prestado así como así.

Yeong In suspiró profundamente y bajó el contrato.

- ¿Acaso se los propuso el grupo Yeong San?

Kim Chun Ho le sonrió mientras aspiraba su cigarro.

- No sé a qué se refiere.

Hace cuatro años, el grupo Yeong San intentó comprar el orfanato. Ofreció pagar el doble del precio del inmueble para desarrollar los alrededores y construir un campo de golf. Después escuchó decir que un famoso astrólogo fue quién les dijo que tenía que estar ahí.

Su madre no estuvo interesada y rechazó la oferta. Si trasladaban el orfanato, los niños perderían la esperanza de que sus padres regresaran a buscarlos, como ha ocurrido en ocasiones.

Hay ocasiones en que los padres de algunos de los niños los vienen a buscar después, y si movieran el orfanato, los niños perderían la esperanza.

Yeong In disipó su pesadumbre y abrió la boca.

- Deme un mes por favor. Veré la forma de traerle el dinero que mi tío le solicitó prestado.

Kim Chun Ho desconcertado sonrió.

- Será difícil, pero te daré el mes.

- Se lo suplico.

- ¿Traerás todo el dinero?

- Veré la forma de traérselo. A cambio, solo comuníquese conmigo y no busque a nadie de Sumawon, por favor.

Kim Chun Ho no se acobardó mientras hacía la petición; miró a Yeong In y apagó el cigarro. Se ve que el joven tiene determinación, diferente al cabrón de su tío Ryu Dong Chan, sin embargo, realmente nunca podrá obtener el dinero.

- Ok, acepto.

Aceptó con gusto y Yeong In inclinó su cabeza.

- Gracias.

- Sin embargo, no puedo esperar mucho. Sabes el tipo de personas que somos. Primero actuamos como caballeros, pero si no obtenemos lo que queremos, nos convertimos en bestias.

Kim Chun Ho sonrió mostrando sus colmillos de oro. Yeong In se levantó de su asiento e inclinó su cabeza. Si fuera un adolescente no les daría ese dinero; lo manejaría de forma infantil: con puñetazos. Pero ya no. El orgullo no te da de comer, el dinero sí.

Yeong In salió de la oficina de Kim Chun Ho y condujo alrededor de la ciudad, buscando lugares donde pudiera encontrarse con su tío. Comenzó en el karaoke, el bar, el billar, sala de videojuegos, cuarto para leer manhwas, etc.

Se encontró con varios oriundos del vecindario, pero nadie había visto a Ryu Dong Chan recientemente. Sabía que sería así, pero luego escuchó un relato inesperado de parte de un amigo de su tío.

- ¿Será el CEO Kim? Ese cabrón últimamente ha estado pegado a él. Sabía que cometía un error.

- ¿El CEO Kim?

El hombre se preguntaba si debía decir algo o no.

- Es un agente de bienes raíces de carácter ruin; un criminal con ocho condenas previas por fraude. Este cabrón puso una agencia de bienes raíces, se nombró CEO y anda por nuestra pequeña Corea.

- ¿Dónde encuentro a mi tío?

- No lo sé. Escuché que huyó a Filipinas.

- De verdad no sabes ¿en dónde está?

- Claro, no podría mentirte Yeong In. El último contacto que tuve con él fue hace un mes… ¡Ah! Ahora que lo pienso, cuando me lo encontré tenía un amante.

- ¿Amante?

- No pude ver su rostro. Era 10 años más joven que él y nos dijo que era su amante, pero yo creo que el cabrón ingenuo fue engatusado. Creo que hasta le dio el depósito.

«Increíble. ¿Estás diciendo que el préstamo no fue solo para él y que incluso mi tío se olvidó de sus amigos?» pensó. Cuando despotricó contra su tío, su amigo estuvo de acuerdo, y hasta lo reafirmó.  

- Sabes ¿dónde vive esa persona?

- Pues…

Al ver a Yeong In decepcionado, pensó detenidamente y buscó en su celular.

- Espera un momento. Hace unos meses, tú tío me pidió que le entregara algo, no sé si aún tengo la dirección.

Después de una larga investigación, encontró la dirección del amante de su tío. Yeong In tomó nota, salió del lugar y se dirigió hacia allá. El departamento estaba en una unidad habitacional cerca del centro.

Cuando llegó, no había lugar para estacionar el automóvil, así que lo estacionó frente al centro comercial, subió por el callejón y revisó cada casa del domicilio. Eventualmente y después de mucho tiempo encontró el departamento.

Yeong In sin dudarlo empujó una vieja puerta color azul llena de moho y entró.

El departamento B102 está en el sótano. Observó los alrededores y vio unas escaleras de lado izquierdo y tres departamentos en el semisótano. Yeong In bajó las escaleras y se paró frente a la puerta del departamento 102. Había mucha basura apilada, en su mayoría eran botellas de alcohol.

Yeong In hurgó y descubrió latas llenas con residuos de alimentos y colillas de cigarros, que eran de la misma marca que solía fumar su tío. Con cuidado escuchó a través de la puerta, pero no pudo oír nada. Toc, toc, aunque tocó todo estaba callado.

Tocó tres veces más y escuchó a alguien quitando el pasador de la puerta. Un hombre joven salió vestido con una camisa que dejaba expuestos sus hombros, ya fuera porque le quedaba la ropa grande o porque fuera delgado y se frotó sus ojos somnolientos.

- ¿Quién eres?

Yeong In sagazmente miró detrás de él para ver el interior de la casa.

- ¿Qué haces?

Yeong In miró al hombre a los ojos y con voz nerviosa dijo:

- Soy Ryu Yeong In. El sobrino de Ryu Dong Chan.

- ¿Quién?

Mientras le preguntaba si lo conocía, vio una reacción en sus ojos. Yeong In escudriñó a mayor detalle el interior de la casa, intentando ver si tenía compañía, pero de pronto el hombre se enfadó. Justo en ese momento los ojos de Yeong In se posaron en los tenis deportivos que estaban frente a la entrada.

Es la primera vez que los veía, pero hay una obvia diferencia entre la talla del propietario y esos tenis.

- ¿Mi tío está aquí?

- No sé de qué hablas.

- Voy a entrar solo para confirmarlo.

- ¿Estás loco? ¿Entrarás sin permiso?

La otra parte intentó cerrar la puerta, pero Yeong In sujetó la puerta rápidamente, quitó el brazo del hombre y empeñado en entrar, lo empujó. El hombre gritó, emitió un chillido y jaló a Yeong In de su camisa mientras le decía que se fuera.

Entró sin quitarse los zapatos, en ese momento escuchó un sonido de algo cayendo dentro del cuarto que estaba cerrado. Abrió la puerta con violencia y al entrar vio las piernas de alguien que salía por la ventana apresuradamente.

- ¡Maldición! – Yeong In empujó al chico y corrió. Bajó hacia el callejón y vio la silueta de Ryu Dong Chan.

-¡Hijo de puta! ¡Hey!

Lo primero que salió al ver a su tío fue la grosería. Ryu Dong Chan corrió por el callejón como una ardilla que es perseguida hasta la muerte. Gradualmente se fue acercando y su tío aterrado gritó – ¡No me sigas! ¡Lo lamento Yeong In! ¡Me equivoqué! –

- ¡Detente! ¡Detente, si no quieres que te mate! – Sin embargo, lamentablemente se salió del largo camino, tomó un taxi y escapó. Yeong In corrió junto al automóvil e inútilmente le gritó que se parara. «Mis pulmones están a punto de estallar. Maldición… Debo dejar de fumar.»

- ¡Maldición!

Yeong In estalló, pateo el piso y se desplomó a un lado del camino. 

 🏢

- Hermano ¿quién eres? ¿por qué viniste a mi casa?

Al anochecer, Yeong In se sentó frente a su abuela, ella al verlo, le preguntó quién era. La semana pasada sonrió al ver el rostro de su nieto, pero hoy ha vuelto a olvidarlo. No, es más correcto decir que ha perdido su memoria. Yeong In tomó sus manos secas como ramas y las puso en su rostro.

- Soy Yeong In. Ryu Yeong In. El nieto de la abuela.

Los ojos sombríos de su abuela están particularmente vacíos. Su terrible enfermedad la ha privado de su brillante personalidad, por lo que ahora parece una dócil niña. Miró a Yeong In de pies a cabeza y se volteó para mirar al gato que estaba en el jardín. Un momento después apareció la madre de Yeong In.

- ¿Por qué regresaste? Debes estar cansado. Regresa.

- ¿Cómo te sientes? ¿No crees que deberías ir al hospital?

- ¿Cómo que al hospital? Mamá esta bien. Lo de hace un rato fue porque estaba muy sorprendida.

Su mamá puso su mano encima de la mano de Yeong In y le dio unas palmaditas consolándolo, hizo lo mismo en su cabeza. Él, recargó su cabeza en los hombros de su madre y cerró sus ojos. Le pareció que tenía un aroma a polvo y que su hermoso rostro se avejentó diez años en un solo día.

- Quédate a dormir y mañana temprano te regresas a Seúl.

- Hiciste lo que pudiste. Mamá hará el resto.

Una cálida mano acarició su mejilla y sus lágrimas estuvieron a punto de salir. En ese momento apareció Ryu Min Ah, quien tomó el brazo de su madre haciendo los que se separaran. Su madre la regañó toda la noche, por haber contactado a Yeong In.

- No te preocupes mamá. Confía en mí, arreglaré todo.

Yeong In advirtió a su hermana.

- No te metas en problemas.

Min Ah malhumorada, soltó improperios.

- ¡Mamá! Hermano siempre me dices eso, pero ¿acaso no te peleabas con frecuencia con tus compañeros cuando ibas en la escuela?

Yeong In apretó sus labios ante tal pregunta, ya que era cierto, pero golpeaba a sus admiradores maliciosos debido a que lo manoseaban.

- Ya están los resultados de tus exámenes de mitad de periodo ¿no?

Min Ah nerviosa, se levantó inmediatamente de su lugar.

- ¡Eh! ¿Por qué preguntas por mis resultados?

- Ahí lo tienes. Por tu expresión, debes estar en el último lugar otra vez.

- Claro que no.

- Como que no. Te aseguro que a un perro le iría mejor en el estudio que a ti.

Min Ah hizo un puchero. Al llegar a casa, su orgullo fue herido al ser comparada con un perro. A pesar de que se llevan 10 años siempre se pelean como niños. Al ver a su madre reír, ambos se detuvieron. Min Ah golpeo la espalda de Yeong In e ingresó rápidamente; él intentó perseguirla, pero su madre lo agarró del brazo.

- No lo hagas. Está molesta.

Su madre siempre es así. Aunque Yeong In con frecuencia se metía en peleas, ella siempre se ponía de su lado.

- Vete mañana temprano ¿me lo prometes?

Yeong In no le respondió. Quedarse no hará que encuentre esa asombrosa cantidad, y tampoco hay garantía de que, si encuentra a su tío, este aún tenga el dinero.  La madre de Yeong In le palmeo su hombro y entró.

Ella esperaba que, en algún punto Yeong In no tuviera que preocuparse por este lugar. Siempre se dijo que ante la ausencia de su marido no lo iba a usar como reemplazo, sin embargo, no sabía que, con la falta del padre, la familia y los niños de Sumawon lo iban a buscar más.

Yeong In se quedó solo, e inclinó su cabeza. El viento está helado y la punta de su nariz fría. Dejó salir un profundo suspiro que se convirtió en vapor y desapareció. No ve una solución.

«¿Cómo voy a obtener el dinero? El lunes ¿debería ir a buscar a un abogado?» Otros pensamientos le siguen llegando sin cesar. Muchas estrellas resplandecían en el cielo nocturno, a diferencia de él que se siente deprimido.

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